Será que se es así no mas, sin mucho preámbulo ni introducciones de por medio. Así, como sin manual, ni tutoríal que venga junto con uno. Te tiran al mundo y anda armándote como puedas, un poquito de aquí, un poquito de mas allá, mucho de uno y un tanto del otro. Así, me adivino en los diferentes estados anímicos que combato y me alío, me refugio y me atento, me amigo y me traiciono, me revuelo y me invento, me amotino y me pido rescate urgente cuando uno de los dos (yo o yo) esta por vencer en ese estado sin llegar a ganarse lo suficiente, ni perder lo necesario. Estados anímicos, estados del alma, estado de sitio pero siempre, estados unidos.
Mi estado de transfusión, en donde siempre hace falta un cuerpo aliado. Mi estado “CandyKiller” y esa bendita sensación de estar haciendo la felicidad mientras asesino a mi lado benévolo. Mi corazón con sus granos, y su cara de asombro de cómo te cambia una carta, un llamado, una víspera, una señal venida de algún lugar. Mi estado dolor. Mi Demonio intimo y predilecto. Mi estado hueso en donde siempre sufro la osteoporosis de mi venir. Mis horrores, mi lado inocente. La mano que nunca escondo. Mi estado mas rechazado. Mi lado “piedad”. Pero siempre, mi animo solitario, ese instante que todo Oceano necesita.
Y todo, en 30 seg.
martes, 12 de mayo de 2009
Anda conociendome...
martes, 5 de mayo de 2009
Imagenes de la devastacion
Antes que nada, es mi deber agradecer a MARIANN por el apoyo logistico, sin ella, sinceramente, lo hubiera hecho igual.
Los sucesos: la catarata demencial del inodoro que todo lo arrastra, no salia.
Problema: se rompio el pistilo que sostiene el tapahueco que tapona la salida de la catarata.
Solucion: cambiar pistilo.
Problema 2: no tengo pistilo cambiador.
Solucion: inventate algo.
Este es un repaso en imagenes de los sucesos acaecidos en el baño de casa. En este suceso no se utilizaron animales, y nadie resulto herido (de gravedad).
Hueco del susodicho inodoro.
Elementos propios del inodoro. Notese la pinza de mango amarillo, con ella, he hecho ma-ra-vi-llas.
Desarmado del boton.
Pistilo roto y al lado, eso negrito, alambre emulador de pistilo roto en fase pre-pistiloroto.
Notese como el alabre negro va tomando forma de pistilo roto.
Incersion del alambre ya pistilo en el extremo del tapahueco. (esa es mi mano, vayan conociendome -de apoco-)
Deberia ser cirujano... vino mi vieja de Italia, manda saludos.
Las entrañas mismas del infierno... si nunca viste un inodoro por dentro... aca lo tenes.
Alambre ahora pistilo roto con boton sin tapa. Notese el boton en posicion falica en descanso.
Armado del boton. Atornillar bien los tornillos (mi dedo)
Acabado final y señal de victoria.
Ahora si, podre usar el inodoro como Dios manda... y si se estan preguntando si funciona... si, funciona.
Esto ha sido un aporte mas de blogescuela tecnica, el proximo programa: "Destapacion de cañerias, mito o realidad"
Esta la proxima.
viernes, 17 de abril de 2009
Patetica v 2.0
viernes, 20 de febrero de 2009
De Invitaciones y Iceberg
Hoy me toco llegar hasta aquí por una invitación o equivocación por parte de quien me invito, o mas bien, por quien insistió o promulgo mi invitación. Mas allá de los pormenores que llegaron a aceptar semejante invitación a invitarme, yo, como buen caballero, respondí con urgencia como aquel que tiene algo que decir, y por ende habla por que tiene boca.
Y la verdad, no se me ocurría que decir, por que, como decía, un caballero nunca se rehúsa a una invitación nacida de una mujer, pero, válgame dios!... que silencio atroz se derrama luego de la invitación, asi pues, haciendo gala de mi madurez infantil (o de mi inmadurez madura), vino a mi, una recuerdo vago de una invitación que jamás tendría que haber sido, pero que, irremediablemente, fue.
Viste cuando te tropezas con eso que llaman amor?... viste cuando te enamoras y los días se transforman en delicados cantos de pajarillos que se posan sobre tu hombro en primavera?, o cuando en otoño la hojarasca te recuerda en cada crujir al nombre de tu amada/o?.... bueno, no, por que viste cuando tu amada/o se convierte en esa frase que hace temblar?... si, esa frase: “necesito tiempo”. Pum!.
Hacia tres meses del rompimiento del casco principal de mi Titanic. Tres meses desde que su voz de iceberg indómito choco contra el lado mas débil de mi embarcación. Tres meses de jodido hundimiento y los barquitos saliendo a toda prisa antes que se lo tragara aquella bestia que se dormía, día tras día, en el mas hondo de los abismos, el silencio.
Tres meses y dos días cuando un amigo me invito a una fiesta, clara posibilidad de que al fin, un buque pesquero había visto mis señales de S.O.S., y al rescate, me tomo por sorpresa la fiesta, la invitación, el llegar, el tomar dos vasos de cervezas, la charla que desempañaba las ventanas de mis ojos, el reencuentro y encuentro y nuevas caras y nuevos diálogos y nuevas invitaciones. Estaba, pues, amarrando nuevas velas, cuando al girar por babor la vi a ella, que otrora fuera la misma, pero distinta. Así y todo y con la excusa que nos da tres vasos de cerveza y dos de vino, me propuse, nuevamente, intentar acercamientos y ver si todo había sido no mas que un simulacro.
Obviamente lo primero que salio de mi boca fue el típico “hola”, a lo cual ella sencillamente replico con otro de igual énfasis y sin demostración alguna de asombro, a lo cual una tercera voz se sumo diciendo aquella primera palabra mía, que cuando lo dicen dos, ta` bien, pero cuando hay una tercera... pues, ya empieza a quedar un poco rancia. “Diego, el es Ramiro”. Y Ramiro ya tenia en mi un toque polar, de iceberg, de continente blanco.
La mañana me encontró en el armario de la habitación principal de aquella casa antes fiesta. Una botella de vino entre mis brazos como único salvavidas de una noche que olvide apenas Ramiro dijo por cuarta vez “hola” y me estrecho la mano. El resto son solo resto de una bitácora que borre con el tiempo.
Después vendrían los “yo no sabia que iba a ir”, por parte de mi amigo, y los etcéteras que ya se imaginaran. A veces los discursos de los momentos trágicos nunca cambian, nos sostenemos de ellos para apaciguar un dolor que duele hasta la medula, y es que en los momentos bravos, la mente pierde originalidad.
Vivimos constantemente entre invitaciones e invitaciones (unas mas importantes que otras,y otras mas efimeras que otras), y es uno quien toma las opciones que se nos presentan, todo esta en el aceptar o no, y hasta ahí, hay una invitación oculta.
Así que, nunca me niego a una invitación, pero eso si... siempre me percato de que a donde me inviten tenga un armario y, desde luego, siempre llevo una botella de vino, por las dudas.

